Creatividad y la 4ª Revolución Industrial.

La 4ª Revolución Industrial : Qué significa, cómo prepararse.

Nos encontramos en el umbral de una revolución tecnológica que va a alterar nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestras relaciones, a tal escala, ámbito y complejidad, que la transformación no se parecerá a nada que la humanidad haya experimentado con anterioridad. Aún no sabemos cómo se desarrollará, pero una cosa esta clara : la respuesta debe ser integradora, amplia, que implique a todos los actores de la política global, desde los sectores públicos y privados, los intelectuales y la sociedad civil.

La 1ª revolución industrial surgió gracias al uso del agua y el vapor para mecanizar la producción. La 2ª gracias al uso de la electricidad para masificar la producción. La 3ª aplicó la electrónica y la tecnología para automatizar la producción.

Ahora, una 4º Revolución se esta gestionando sobre esta 3ª, y esta teniendo lugar desde mediados del siglo pasado. Esta 4ª revolución supone la fusión de tecnologías que están rompiendo las fronteras entre las esferas de lo físico, lo digital y lo biológico.

Hay tres razones para considerar esta transformación como un fenómeno más allá de una prolongación de la 3ª Revolución : La velocidad, el alcance y el impacto en el sistema. Su velocidad de penetración no tiene precedentes históricos. Comparada con las revoluciones industriales anteriores, la 4ª revolución esta evolucionando a un ritmo exponencial en lugar de lineal. Más aún esta irrumpiendo en casi cualquier sector, en casi cualquier país. La amplitud y profundidad de estos cambios esta suponiendo una transformación de todos los sistemas de producción, gestión y dirección.

Las posibilidades que ofrecen billones de personas conectadas por sus dispositivos móviles, con un poder de procesamiento sin precedentes, capacidad de almacenamiento y acceso al conocimiento, son ilimitadas. Y estas posibilidades pueden ser multiplicadas por la penetración de tecnologías emergentes en campos como la inteligencia artificial, la robótica, el “Internet de las cosas”, los vehículos autónomos, las impresoras 3D, la nanotecnología, biotecnología, la ciencia, el almacenamiento de energía, la informática cuántica…

La inteligencia artificial nos rodea, desde los vehículos auto-dirigidos, los drones, los asistentes virtuales y las apps de todo tipo. Impresionantes progresos en inteligencia artificial dirigidos por un exponencial progreso de las posibilidades informáticas y por la disponibilidad de grandes bases de datos, desde los programas usados para descubrir nuevos fármacos hasta algoritmos que predicen nuestros intereses culturales.

Las tecnologías de fabricación digital, mientras, interactúan con el campo biológico. Ingenieros, diseñadores y arquitectos combinan diseños informáticos, manufacturas, materiales y biología sintética para liderar una simbiosis entre los microorganismos, nuestros cuerpos, los productos que consumimos, incluso los edificios en los que vivimos.

Retos y Oportunidades

Como las revoluciones anteriores, esta 4º Revolución Industrial tiene el potencial de aumentar los ingresos globales y de mejorar la calidad de vida de toda la población mundial. Hasta la fecha, los primeros beneficiarios han sido los consumidores capaces de permitirse y acceder a un mundo digital. La tecnología ha hecho posible nuevos productos y servicios y ha aumentado la eficiencia y el placer en nuestras vidas personales. Desde pedir un taxi, reservar un vuelo, comprar un producto, realizar un pago, escuchar música, ver una película, jugar un juego.. todas estas gestiones pueden ahora realizarse de una forma remota.

En el futuro, la innovación tecnológica supondrá también un milagro en la cadena de suministro, con beneficios a largo plazo en eficiencia y productividad. Los costes de distribución y comunicación bajarán, la logística y la cadena de suministro se hará más efectiva y el coste de las operaciones se reducirá, lo que conllevará la apertura de nuevos mercados y llevará a un crecimiento económico.

Los economistas Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee han apuntado que esta revolución podría aumentar las desigualdades, particularmente por cómo afectará al mercado laboral. A medida que la automatización se expanda a todos los sectores de la economía, el desplazamiento neto de trabajadores por máquinas podría incrementar la brecha entre los rendimientos del capital y los rendimientos del trabajo. Aunque también es posible que el desplazamiento de los trabajadores por tecnología, en conjunto, resulte en un aumento neto de puestos de trabajo seguros y más gratificantes.

No podemos prever en este punto cuál de los escenarios es más probable que emerja, y la historia nos sugiere que el resultado final sea probablemente una combinación de ambos. Sin embargo, estoy convencido de una cosa: que, en el futuro, el talento, más que el capital, representará el factor crítico de la producción. Esto dará lugar a un mercado laboral cada vez más segregados en “baja cualificación / bajos salarios” y “alta cualificación / altos salarios”, que a su vez dará lugar a un aumento de las tensiones sociales.

Además de ser una preocupación económica clave, la desigualdad representa la mayor preocupación social asociada con la cuarta revolución industrial. Los mayores beneficiarios de la innovación tienden a ser los proveedores de capital intelectual y físico – los innovadores, los accionistas y los inversores-, lo cual explica la creciente brecha de riqueza entre los dependientes del capital contra los dependientes del trabajo.

La tecnología es pues una de las principales razones por las que los ingresos se han estancado o incluso han disminuido, para una mayoría de la población en los países de altos ingresos: la demanda de trabajadores altamente cualificados ha aumentado, mientras que la demanda de trabajadores con baja cualificación y nivel de formación ha disminuido. El resultado es un mercado de trabajo con una fuerte demanda en los extremos superiores e inferiores, pero sin demanda en el medio.

Esto ayudaría a explicar porqué tantos trabajadores están desmotivados y temen que su capacidad adquisitiva real y la de sus hijos continúe en descenso. También ayuda a explicar por qué las clases medias de todo el mundo están experimentando cada vez más una sensación generalizada de insatisfacción y falta de equidad. Una economía de el-ganador-se-lo –lleva-todo que ofrece un acceso limitado a la clase media es una receta para el malestar democrático y el abandono.

El descontento también puede ser alimentado por la omnipresencia de las tecnologías digitales y la dinámica de intercambio de información tipificados por los medios de comunicación social. Más del 30 por ciento de la población mundial utiliza ahora las plataformas de medios sociales para conectarse, aprender y compartir información. En un mundo ideal, estas interacciones proporcionarían una oportunidad para el entendimiento y la cohesión entre las culturas. Sin embargo, también pueden crear y propagar las expectativas poco realistas en cuanto a lo que constituye el éxito de un individuo o un grupo, así como ofrecer oportunidades para las ideas y las ideologías extremas para propagarse.

El impacto en los negocios.

Un tema subyacente en mis conversaciones con los CEOs globales y altos ejecutivos de empresas es que la aceleración de la innovación y la velocidad de penetración son difíciles de comprender o anticipar y que estos conductores constituyen una fuente de constante sorpresa, incluso para el mejor conectado y mejor informado. De hecho, en todas las industrias, hay una clara evidencia de que las tecnologías que sustentan la cuarta revolución industrial están teniendo un gran impacto en las empresas.

En el lado del aprovisionamiento, muchas industrias están viviendo la introducción de nuevas tecnologías que crean completamente nuevas maneras de atender las necesidades existentes y alterar significativamente las cadenas de valor de la industria existente

El quebrantamiento también esta llegando por parte de los competidores más ágiles e innovadoras que, gracias a las plataformas digitales globales tienen acceso a la investigación, desarrollo, marketing, ventas y distribución, y puede expulsar a los operadores tradicionales bien establecidos más rápido que nunca mediante la mejora de la calidad, la velocidad o precio al entregan sus productos o servicios.

Los grandes cambios en el lado de la demanda también se están produciendo, como la creciente transparencia, la participación y compromiso de los consumidores, y los nuevos patrones de comportamiento de los consumidores (construida sobre el aumento en el acceso a las redes móviles y de datos), lo que esta obligando a las empresas a adaptar la forma en que diseñan, comercializan y entregan sus productos y servicios .

Una tendencia clave es el desarrollo de plataformas tecnológicas que combinan tanto la demanda como la producción, perturbando las estructuras existentes en la industria, tales como los que vemos en el “intercambio” o la economía “a la carta”. Estas plataformas tecnológicas, de fácil acceso desde nuestros smartphones, aúnan personas, activos y datos – creando así nuevas formas de consumir productos y servicios. Además, disminuyen las barreras crear riqueza tanto para empresas como para individuos y alteran los entornos personales y profesionales de los trabajadores. Estas nuevas plataformas de negocios se están multiplicando rápidamente en muchos nuevos servicios, que van desde las tiendas textiles a las lavanderías, ayuda para las labores del hogar o el estacionamiento, masajes o viajes.

En general, hay cuatro efectos principales que la cuarta revolución industrial tiene sobre las empresas : Respecto de las expectativas del cliente, la mejora de productos, la innovación colaborativa, y en las formas de organización. Los clientes son cada vez más en el epicentro de la economía. Hoy en día todo va de mejorar la forma en se sirven a los clientes.

Productos y servicios físicos ahora pueden ser mejorados con funciones digitales que aumentan su valor. Las nuevas tecnologías hacen activos más durables y resistentes, mientras que los datos y los análisis están transformando la forma en que se mantienen. Un mundo basado en las experiencias de los clientes, servicios basados en el análisis de datos y el aumento del rendimiento a través de análisis, requiere nuevas formas de colaboración, especialmente teniendo en cuenta la velocidad a la que la innovación y la interrupción se llevan a cabo.

La aparición de plataformas globales y otros nuevos modelos de negocio, significa que el talento, la cultura y las formas de organización tendrán que ser reconsideradas.

En general, el cambio inexorable desde la simple digitalización (la tercera revolución industrial) a la innovación basada en combinaciones de tecnologías (la cuarta revolución industrial) está obligando a las empresas a reexaminar la forma de hacer negocios. La idea de fondo, sin embargo, es la misma: los líderes de negocios y altos ejecutivos necesitan entender su entorno cambiante, desafiar las expectativas de sus equipos operativos, e innovar de forma constante y sin descanso.

El impacto en los Gobiernos

A medida que los mundos físicos, digitales, y biológicos siguen convergiendo, las nuevas tecnologías y plataformas permitirán cada vez a más ciudadanos a comprometerse e interactuar con los gobiernos, expresar sus opiniones, coordinar sus esfuerzos, e incluso supervisar la acción de las autoridades públicas. Al mismo tiempo, la tecnología permitirá a los gobiernos aumentar su control sobre la población, gracias a los sistemas de vigilancia generalizada y la capacidad de controlar la infraestructura digital. En general, sin embargo, los gobiernos se enfrentarán a una creciente presión aceptar una mayor participación ciudadana en la formulación de políticas, ya que su papel central como dirigentes políticos disminuirá debido a las nuevas fuentes de competencia y la redistribución y descentralización del poder que las nuevas tecnologías hacen posible.

En última instancia, la capacidad de los sistemas de gobierno y las autoridades públicas para adaptarse determinará su supervivencia. Si resultan capaces de asumir un mundo de cambio disruptivo, sometiendo sus estructuras a los niveles de transparencia y eficiencia que les permita mantener su ventaja competitiva, permanecerán. Si se muestran incapaces de evolucionar, se enfrentarán a problemas crecientes.

Esto será especialmente cierto en el ámbito de la regulación. Los sistemas actuales de las políticas públicas y la toma de decisiones se desarrollaron durante la segunda revolución industrial, cuando los responsables tenían tiempo para estudiar un tema específico y desarrollar la respuesta necesaria o un marco regulatorio apropiado. Todo el proceso fue diseñado para ser lineal y mecanicista, siguiendo un estricto proceso “de arriba abajo”.

Sin embargo, un enfoque de este tipo ya no es factible. Dado el rápido ritmo de cambio y los efectos generales de la cuarta revolución industrial, los legisladores y los reguladores se enfrentan al reto de un grado sin precedentes y en su mayor parte están demostrando ser incapaces de hacer frente a los nuevos retos a la velocidad que se requiere.

¿Cómo, entonces, pueden preservar el interés de los consumidores y el público en general sin dejar de apoyar la innovación y el desarrollo tecnológico? Abrazando un modelo de gobernabilidad “ágil”, al igual que el sector privado se ha adaptado a un modelo de respuestas cada vez más ágiles en el desarrollo de software y cualquier operación de negocios en general. Esto significa que los reguladores deben adaptarse continuamente a un nuevo entorno, que cambia rápidamente, reinventándose a sí mismos para que puedan entender realmente qué es lo que están regulando. Para ello, los gobiernos y los organismos reguladores tendrán que colaborar estrechamente con las empresas y la sociedad civil.

La cuarta revolución industrial también impactará profundamente en la naturaleza de la seguridad nacional e internacional, afectando tanto a la probabilidad como a la naturaleza del conflicto. La historia de la guerras y la seguridad internacionales es la historia de la innovación tecnológica, y hoy no es una excepción. Los conflictos modernos que implicados a los Estados son cada vez más “híbridos” en su naturaleza, combinando técnicas tradicionales del campo de batalla con elementos previamente asociados con actores no estatales. La distinción entre la guerra y la paz, combatiente y no combatiente, e incluso violencia y no violencia (piensa en la guerra cibernética) se está convirtiendo en una incómoda nebulosa.

A medida que este proceso se lleva a cabo y las nuevas tecnologías, tales como las armas autónomas o biológicas son más fáciles de usar, los individuos y grupos pequeños se añadirán a los estados en su capacidad para provocar daños masivos. Esta nueva vulnerabilidad dará lugar a nuevos temores. Pero, al mismo tiempo, los avances en la tecnología darán lugar a un mayor potencial para reducir las dimensiones y efectos de esta violencia, a través del desarrollo de nuevos modos de protección, por ejemplo, o a través una mayor precisión en el objetivo.

El impacto en las personas.

La cuarta revolución industrial, finalmente, va a cambiar no sólo lo que hacemos, sino también lo que somos. Afectará a nuestra identidad y todos los problemas asociados a ella: nuestro sentido de privacidad, nuestras nociones de propiedad, nuestros patrones de consumo, el tiempo que dedicamos al trabajo y el ocio, y la forma en que desarrollamos nuestras carreras, cultivar nuestras habilidades, conocer gente, y cuidamos nuestras relaciones. Ya está cambiando nuestra sentido del bienestar y llevándonos a un concepto “cuantificado” del yo. Y más pronto de lo que pensamos nos llevará a un aumento de nuestra condición humana. La lista es interminable, ya que sólo está limitado por nuestra imaginación.

Soy un gran aficionado y de los primeros en adoptar cualquier tecnología, pero a veces me pregunto si la integración inexorable de la tecnología en nuestras vidas podría disminuir algunas de nuestras capacidades humanas por excelencia, como la compasión y la cooperación. Nuestra relación con nuestros teléfonos inteligentes es un ejemplo de ello. La conexión constante nos puede privar de uno de los activos más importantes de la vida: el tiempo para hacer una pausa, reflexionar y participar en una conversación significativa.

Uno de los mayores desafíos particulares que plantean las nuevas tecnologías de la información es la privacidad. Instintivamente entendemos por qué es tan esencial, sin embargo, el seguimiento y el intercambio de información acerca de nosotros es una parte crucial de la nueva conectividad. Los debates sobre cuestiones fundamentales tales como el impacto en nuestras vidas interiores de la pérdida de control sobre nuestros datos se intensificarán en los próximos años. Del mismo modo, las revoluciones que se están produciendo en la biotecnología e inteligencia artificial, que están redefiniendo lo que significa ser un ser humano retrocediendo los umbrales actuales de la duración de la vida, la salud, la cognición y capacidades, nos obliga a redefinir nuestros límites morales y éticos.

Definiendo el futuro.

Ni la tecnología ni la ruptura que viene con ella, son fuerzas exógenas sobre las que los seres humanos no tengamos ningún control. Todos somos responsables de guiar su evolución, en las decisiones que tomamos a diario como ciudadanos, consumidores e inversores. Por tanto, debemos aprovechar la oportunidad y el poder que tenemos para dar forma a la cuarta revolución industrial y dirigirla hacia un futuro que refleje nuestros objetivos y valores comunes.

Para ello, sin embargo, debemos desarrollar una visión global y común en todo el mundo de cómo la tecnología está afectando a nuestras vidas y la reorganización de nuestros entornos económicos, sociales, culturales y humanos. Nunca ha habido un momento de mayor promesa, o uno de mayor peligro potencial. Sin embargo todavía hoy aquellos que deben tomar las decisiones están a menudo atrapados en el pensamiento tradicional, lineal, o demasiado absorbidos por las múltiples crisis que exigen su atención, para pensar estratégicamente sobre el uso de la fuerza de la disrupción y la innovación para configurar nuestro futuro.

Al final, todo se reduce a personas y valores. Necesitamos dar forma a un futuro que funcione para todos nosotros poniendo a las personas en primer lugar y empoderándolas. En su forma más pesimista, y deshumanizada, la cuarta revolución industrial de hecho puede tener el potencial de “Robotizar” la humanidad y por lo tanto privarnos de nuestro corazón y alma. Sin embargo, como complemento de las mejores partes de la naturaleza humana –creatividad, empatía, gestión– también puede elevar nuestro componente humano a una nueva conciencia colectiva y moral basada en un sentido compartido de destino. Es responsabilidad de todos nosotros asegurarse de que esta última prevalece.

Y esta responsabilidad empieza con la educación. Tenemos la obligación de preparar a nuestros jóvenes para enfrentarse a los retos del siglo XXI, esto es, entender la vida en constante cambio, hacerte valer por tu talento, y ser capaz de innovar y modificarte de forma constante. En definitiva, trabajar el pensamiento crítico y creativo, la capacidad de cooperar desde las fortalezas personales, la capacidad para adaptarse y adelantarse a los cambios, el espíritu emprendedor e innovador, la curiosidad, y salir de nuestra zona de comfort.

 

This article was first published in Foreign Affairs

Author: Klaus Schwab is Founder and Executive Chairman of the World Economic Forum

Artículo original : How can we embrace the opportunities of the Fourth Industrial Revolution?

Klaus Schwab 15 Jan 2016