Sin Creatividad no Soy Nadie.

Muchas personas asocian creatividad con disciplinas artísticas como escribir una novela, pintar un cuadro o componer una canción. Todas estas tareas requieren, sin duda, de un esfuerzo creativo, pero no es únicamente en las artes donde podemos encontrar -y desarrollar- nuestras destrezas creativas.

De hecho, muchos trabajos requieren hoy en día de un gran esfuerzo creativo a pesar de no tener nada que ver con las disciplinas artítisticas. La creatividad simplemente significa ser capaz de generar algo nuevo y útil en algún sentido. Mientras desarrollamos nuestro potencial creativo, no sólo somos más productivos profesionalmente sino que estamos contribuyendo a un mayor desarrollo personal.

¿Qué es el Pensamiento Creativo?

El pensamiento creativo implica un proceso mental capaz de generar nuevas ideas, nuevos productos, nuevos métodos o nuevos procesos. Es lo que llamamos la capacidad para pensar de un modo distinto  (“thinking outside the box.”), yendo más allá de lo establecido o acostumbrado. Implica utilizar procesos de lo que Edward De Bono bautizó como “pensamiento lateral” o la capacidad para percibir patrones o relaciones que no son obvias para otros.

Algunas personas son más creativas que otras de una forma natural, pero el pensamiento creativo puede ser desarrollado y reforzado con la práctica. Ejercicios como la resolución de acertijos, ser consciente, y por tanto desechar, asumciones de partida que nos llevan a dar por ciertas determinadas premisas, o a través del juego o cualquier actividad desestructurada y relajante. Incluso soñar despierto es una buena práctica para desarrollar el pensamiento creativo.

Las personas altamente creativas continuamente proponen nuevas formas de realizar tareas, resolver problemas y enfrentarse a los retos. Aportan una perspectiva fresca, y poco ortodoxa a su trabajo y pueden ayudar a sus departamentos y organizaciones a desarrollarse de un modo más productivo y competitivo.

La deriva hacia una sociedad hiper-digitalizada y comunicada conlleva la demanda de un nuevo conjunto de habilidades en el mercado laboral. Creatividad, Comunicación, y Cooperación, son las tres “C” necesarias para enfrentarse a los retos del siglo XXI. Son además habilidades indispensables para el desarrollo personal, profesional, y empresarial. Constituye una ventaja competitiva básica en un mundo donde las tareas rutinarias y repetitivas y todo aquello que suponga un trabajo secuencial es susceptible de ser ejecutado por un robot  de forma más rápida y eficiente.

Aplicar el Pensamiento Creativo.

Las oportunidades para generar pensamientos cretivos en nuestros trabajos varían desde las tareas obviamente artísticas a aquellas que tienen que ver con la tecnología o la organización, la comercialización o la comunicación. En general, el proceso creativo suele tener que ver con esos momentos “ajá” en los que visualizamos una nueva opción, solución, o método para realizar una tarea o resolver un problema.

Estas ideas creativas que a veces nos parecen “espontáneas” en realidad surgen de un proceso mental estructurado : el Pensamiento creativo (o la práctica mental para desarrollarlo), genera Ideas Creativas y éstas a su vez Productos Creativos. De ahí la importancia de trabajar por desarrollar ese proceso o pensamiento creativo en cada uno de nosotros.

La historia de los grandes éxitos empresariales es la historia de ideas creativas que llevaron a sus autores a innovar e influir de forma significativa en nuestras vidas. Desde el primer hombre que pensó en cocinar los alimentos, el revolucionario sistema de gestión de compras de José Ignacio López de Amorebieta (“Superlópez”), la innovación de los smartphones, los chupa-chups o las fregonas, que sintetizan dos productos en uno generando uno nuevo que cambia nuestros hábitos de consumo, las redes y la gamificación que estan cambiando la forma en que las empresas se comunican con su mercado, o ideas tan sencillas como la minifalda, los cordones que no se atan o la tortilla de patatas desestructurada de Ferrán Adriá.

Aún hay grandes retos que nuestra sociedad debe afrontar y para los que son necesarias grandes dósis de creatividad, por ejemplo en el campo de la fidelización de mercados, la relación con los clientes y proveedores, la organización interna de las empresas, la organización política y económica de nuestra sociedad y cómo no, retos sociales que van desde la educación, la inclusión, el crecimiento sostenible, la solidaridad, las sociedades multiculturales, la respuesta a tantas enfermedades, y retos éticos como la biomecánica, la reproducción genética, y el avance médico.

Desarrollo Personal y Creatividad

Pero existe aún otro motivo importante para poner el foco en el desarollo de nuestro potencial creativo : La autorealización. El auto-concepto y, en particular el auto-concepto creativo es un aspecto muy importante del potencial creativo pues facilita o inhibe el desarrollo del propio potencial. La creatividad se califica como un complemento natural del yo y como un mecanismo para alcanzar el desarrollo del propio potencial. El desarrollo creativo esta también íntimamente relacionado con las emociones. Un desarrollo creativo positivo genera estados de ánimo positivos, y éstos a su vez un mayor impulso por desarrollar dicha creatividad. El proceso creativo es también una “píldora” eficaz para salir con mayor fuerza y velocidad de estados de ánimo negativos.

Las facetas del auto-concepto creativo incluyen la auto-eficacia (grado en que una persona auto-evalúa la probabilidad de éxito actual y futura de sus esfuerzos creativos), la autopercepción de la creatividad (creencias sobre la medida del propio potencial creativo como una capacidad y un conjunto de características asociadas con la creatividad) y la metacognición creativa, indicando que estos auto-conceptos creativos interactúan con la resolución de problemas para facilitar la acción creativa. Fortalecen el interés y el compromiso, llevando a una mayor actividad, esfuerzo y, en consecuencia, un mayor logro creativo.

Así, la identidad creativa esta asociada con el aumento de la productividad y, en consecuencia, mayores opciones para lograr éxitos creativos. La creatividad es fuente de información y motivación que impulsan a su vez el compromiso y la perseverancia en un determinado medio creativo.

La creatividad, en fin, siempre ha sido un componente vital del desarrollo humano y de las organizaciones, que con frecuencia obviamos trabajar en la escuela y las empresas. Sus implicaciones en la autorealización personal y en la capacidad competitiva de las empresas, junto a  los retos que nos trae Siglo XXI nos llevan a afirmar que “Sin Creatividad No Soy Nadie”.

Bibliografía:

https://www.thebalance.com/creative-thinking-definition-with-examples-2063744

https://aacclarebeliondeltalento.com/category/pensamiento-creativo-y-razonamiento/que-nos-hace-ser-creativos/