10 Lecciones sobre Creatividad

Fernando Trias de Bes, mentor del área de creatividad e innovación de la Fundación Human Age Institute (ManpowerGroup), fue hace poco ponente de las jornada ‘Educar para innovar’, organizada por la Fundación I+E.

En su intervención dejó varios 10 puntos básicos para entender el proceso creativo y romper con la imagen de “arte fruto de la inspiración” que muchos comparten.

1.
“La creatividad no es fruto del azar. La creatividad es una disciplina que se puede aprender”.

Muchos crecemos pensando que no somos creativos cuando en realidad lo que ocurre es que no hemos aprendido a pensar de forma creativa. Es más muchos hemos sido educados en un entorno donde el pensamiento creativo, ser divergente,  buscar caminos o soluciones alternativas, estaba mal visto. Así nos hemos acostumbrado a aprender sin reflexionar, asumir por bueno cualquier aprendizaje y repetirlo sin añadir valor.  Como indica Trias “no necesitamos capacidades nuevas para ser creativos. Simplemente, aplicar esas capacidades (memorizar, resolver, la capacidad analítica, etc.) de manera diferente”.

2.
“El pensamiento creativo no nace de un simple brainstorming de ideas desordenadas” 

Muchas de  nuestras experiencias en relación a la creatividad, tanto en la escuela como en la empresa, se ha limitado a una sesión de “brainstorming” o lluvia de ideas, donde el objetivo era generar el mayor número de ideas desordenadas. Sin embargo el proceso creativo, en palabras de Trías “Debería ser al revés: 80% del tiempo convergiendo, 20% proponiendo ideas”. Es decir, antes de generar estas ideas debemos abordar un proceso previo de análisis y diagnóstico de la situación y de los objetivos a alcanzar, para entonces si, proponer nuevas ideas que nos ayuden a alcanzar estos objetivos de forma creativa y eficiente.  Además, esta generación de ideas debe ir seguida de un proceso de convergencia y sinergia de las mismas para construir propuestas más complejas que se enriquecen unas a otras.

3.
“Una empresa que no innova en su día a día no puede, de la noche a la mañana, hacer algo disruptivo”.

Y lo mismo se puede decir de una escuela. “Las pequeñas innovaciones, o innovaciones graduales, son tanto o más importantes que las disrupciones”, afirma Trías de Bes. Innovar es una actitud. Una disposición a realizar un análisis continuo de nuestros procesos para buscar puntos de mejora, que implica la flexibilidad necesaria para llevarla a cabo tanto de los individuos como de las organizaciones. Es necesario implantar una cultura de la innovación que vaya generando pequeños pero eficaces cambios, antes de acometer el proyecto de un gran cambio.

4.
“El pensamiento creativo arranca con un foco; parte de algo tangible”.

Por esto es importante partir de una “visión de consensos compartidos” como lo denomina Trias, de forma que todos los componentes del equipo partan de un diagnóstico de la situación y unos objetivos comunes. Es necesario invertir tiempo en este proceso antes de iniciar el proceso creativo.

5.
“Para innovar, hay que desaprender los protocolos de la organización”.

“Estamos tan centrados en buscar una solución que nos olvidamos de que lo más importante es hacer buenas preguntas”, dice Trias de Bes. Por ello es importante implantar metodologías -por otro lado bastante simples- que nos permitan interrumpir el método analítico y secuencial al que estamos acostumbrados y trabajar las capacidades que ya tenemos para construir un pensamiento creativo. Formular preguntas, provocar, descomponer cada tarea en partes y pensar sobre cada una de ellas … Pequeños esfuerzos con un efecto muy positivo en el aprendizaje y también en la eficacia en el desarrollo de tareas en el marco laboral.

6.
Las mejores empresas son aquellas que proponen muchas ideas y son muy buenas descartando.

“Es decir, se trata de hacerse las preguntas adecuadas, definir los consensos comunes, proponer gran cantidad de ideas y, por último, saber identificar o moldear las mejores. Ahora bien, “la I+D lleva asociado un porcentaje de fracasos, que puede ser mayor o menor, pero que se gestiona. Las empresas deben aceptar que una innovación puede fallar, y no penalizar el fracaso”.

Pero también para las escuelas se abre la oportunidad de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje siguiendo el mismo proceso. Y empoderar a los alumnos para que se atrevan a proponer ideas diferentes, ponerlas en práctica y afrontar el fracaso como una oportunidad para aprender y mejorar.

7.
La innovación no sólo afecta al departamento de I+D, sino a toda la cultura corporativa. Y, aquí, RRHH juega un papel fundamental.

“Sin una motivación intrínseca, la capacidad creativa se ve limitada. Es la responsabilidad de RRHH escoger a personas que amen su profesión”, indica este economista.

Muchos pensamos que la creatividad afecta sólo a los departamentos de diseño, producto, publicidad o a actividades relacionadas con el arte como la pintura, la literatura o el diseño. Este error de concepto nos lleva a bloquear nuestra capacidad creativa entendiendo que no la necesitamos. Sin embargo la creatividad juega un gran papel en todos los campos del aprendizaje y el desarrollo humano.

Es la creatividad de un gestor logístico la que ideó sistemas de producción llamados “just in time” que rompían con la anterior tendencia a almacenar, estocar y esperar a vender. La creatividad de un ingeniero la que pensó en fusionar un móvil con un ordenador y darle al primero prestaciones del segundo. La creatividad de un hombre de Estado la que le llevó a Mandela a ser Primer Ministro con actitudes diferentes a las de cualquier antecesor. La creatividad de un saltador la que pensó que sería mejor saltar de espaldas y no de frente como se hacía hasta el momento, o la de un entrenador la que cambió las tácticas de juego en el campo. La creatividad de un cocinero el que “deconstruyó” la tortilla de patatas, y la de tantos padres y madres que se ingenian para preparar un plato esos días en los que la nevera parece vacía. La creatividad nos sirve en todos los aspectos de nuestra vida. En el plano personal y profesional, emocional y racional.

8.
La creatividad surge de la intersección de disciplinas.

Muchas grandes innovaciones han surgido a través de “mezclas” de distintos campos. Por ejemplo gracias a sus lecturas sobre los últimos desarrollos de las lentes fotográficas Edison pudo enlazar su nueva cámara de grabación de películas con un mejorado fonógrafo, capturando el sonido de forma sincronizada con la imagen. Así, Edison desarrolló lo que llamamos el “Cinemascope” capaz de proyectar estas “imágenes que hablan” en una pantalla.

Aprender de forma interdisciplinar, integrando conocimientos de distintos campos, incluso de campos muy dispersos, nos aporta la necesaria flexibilidad y apertura para buscar soluciones diferentes. No en vano hoy las empresas se pelean por contratar lo que hoy se denominan “Knowmads” por ser los que mejor se adaptan a un entorno laboral cambiante. Este neologismo combina las palabras know (conocer) y nomad (nómada) y tiene su razón de ser en la innovación y la flexibilidad. El trabajador del conocimiento es el trabajador del futuro.

“Un tipo de profesional que supone la evolución –más sofisticada y completa- de casi todos los otros perfiles laborales, como autónomo, freelance, emprendedor o autoempleado, al que se le añade unas características (como soft skills, capacidad de aprendizaje…) que van más mucho allá de un régimen o forma de financiación. Cualquier persona, desde CEO o empresario hasta el empleado de primera línea, puede ser knowmad. Y no es moda pasajera porque va a ser el tipo de profesional que más crezca y se desarrolle en el futuro cercano, básicamente porque es el que reúne todas las condiciones para trabajar con las exigencias que piden los nuevos tiempos, y que por lo tanto también será el que requieran las empresas”, dice Raquel Roca,

9.
“No siempre se alcanza el objetivo, pero siempre se consiguen objetivos secundarios”. 

Cualquier plan que acometamos puede no tener éxito y perder el miedo al fracaso es uno de los aspectos más importantes a la hora de alentar nuestra capacidad creativa y ejecutiva.  Pero no lograr el objetivo principal no siempre es un fracaso rotundo. Siempre se consiguen otros beneficios. Entre ellos :

  • Aumentar la motivación y cohesión de la plantilla por haber trabajado en un proyecto común en el que se han visto implicados y que ha servido para desarrollar su potencial.
  • Afianzar una cultura corporativa abierta al cambio, más flexible y creativa.
  • Contar con un modelo para analizar los resultados, aprender de los errores y mejorar realizando un análisis de las causas del error y cómo evitarlas.
  • La sensación de avanzar y moverse.
  • El aprendizaje en todas las facetas emprendidas. 
10.
“Una empresa creativa resuelve problemas con regularidad”.

“Es de la combinación de un individuo motivado, un sector y entorno propicios, y la regularidad, de donde nacen los mejores proyectos. La improvisación pocas veces resulta. En cambio, “la innovación se educa, y se gestiona”, concluye Trias.

Es en la práctica del proceso creativo cuando nos volvemos más creativos. Pero las ideas creativas siempre surgen en un entorno adecuado. Trabajando en la resolución de problemas concretos, rodeado de personas de las que obtenemos sinergias y retroalimentación positivas. Es decir, rara vez surge la idea de un nuevo producto o servicio en personas totalmente ajenas al sector o trabajando de forma aislada sin conectarse con otros expertos. No se compone una canción sin conocimientos sobre música. O surgen novedades desde la nada, más bien suelen ser mejoras o combinaciones de cosas que ya existen. Por ello generar oportunidades para ser creativo, poner a las personas, a los estudiantes a pensar sobre la mejor forma de resolver un problema es el modo de provocar que el pensamiento creativo surga y se desarrolle.

Adaptación del original:

http://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2016/11/23/5834709522601db9118b45c1.html