Fracaso y Creatividad, íntimamente relacionados.

¿Qué tiene que ver el fracaso con la creatividad? Mucho, dicen los autores del libro “Wired to Create : Unraveling the Mysteries of the Creative Mind”, el psicólogo Scott Barry Kaufman y la escritora Carolyn Gregoire. El miedo al fracaso obstaculiza la creatividad. En su libro ponen como ejemplo a los niños. Los niños pequeños aún no han aprendido a temer el fracaso, y ellos son los que muestran mayor nivel de creatividad en nuestra sociedad. El fracaso es inevitable, por eso debemos aprender a aceptarlo como parte del camino hacia nuestros objetivos. Esta concepción del fracaso puede desbloquear nuestra capacidad para asumir más riesgos y aprender más de nuestras experiencias.

 

¡Vas a fallar, asi que, asume el riesgo!

 

niña creatividad

Photo credit: Wikimedia.

 

“La realidad del trabajo creativo es que la mayoría de los artistas nunca lograrán vender sus piezas, la mayoría de los actores y músicos nunca actuarán a lo grande, la mayoría de los escritores nunca escribirán best-sellers, la mayoría de las startups terminarán en fracaso, y la mayoría de los científicos nunca realizarán descubrimientos devastadores, “Dicen Scott y Carolyn.

Para algunos de nosotros, este panorama es aterrador. Es el abismo, una gran decepción y base de nuestras pesadillas. Pero también es una realidad que otros muchos de nosotros tuvimos que enfrentar en algún momento. ¿Cómo evitar que el miedo al fracaso cohíba nuestra capacidad para emprender, innovar y crear?

 

  • CENTRARSE EN LOS MEDIOS.

Primero, ayuda si abrazas los medios en lugar de los fines. ¿Alguna vez has escuchado a alguien decirte que la vida trata sobre el viaje, no el destino? Se trata de centrarnos en el proceso, disfrutar del camino y no obsesionarse con el resultado. Si no estás trabajando en algo que te apasiona, busca cómo despertar esta pasión. Pensar en nuevas propuestas, innovar en cualquier campo relacionado y realizar cambios, puede avivarla.

Esta satisfacción a su vez redunda en los logros. Según los autores de este libro “Los adultos que tienen más momentos en los que disfrutan con lo que están haciendo se sienten menos estresados, son más capaces de lidiar con el estrés y muestran una mayor satisfacción con su vida personal y laboral”.

Tal vez esto también revisar la propia definición de éxito y ampliarla. ¿Puedes poner un precio al éxito? ¿Significa simplemente llegar a un determinado nivel con tu startup o producto? Tal vez podamos considerar más componentes que forman parte de este éxito buscado. Por ejemplo las relaciones personales y familiares, la cultura empresarial  creada (que puede llegar a sentirse como una segunda familia) o despertarse cada día emocionados, con ganas de ir a trabajar y afrontar retos diversos en nuestro día a día.

Tal vez también debamos revisar el plazo temporal que nos imponemos para lograr este éxito. La pasión y la energía son a menudo adjetivos que se aplican con mayor frecuencia a las generaciones más jóvenes, pero los autores argumentan todo lo contrario.  La pasión “no tiene fecha de caducidad”. La pasión – el amor por algo – es la razón por la que muchas personas deciden tomar el camino impredecible de fundar sus propias empresas, estas empresas pueden ser negocios lucrativos en términos económicos o proyectos altruistas . Averiguar qué es lo que despierta nuestra pasión  y dónde encaja nuestra propia definición de éxito nos puede hacer llegar más lejos con nuestros sueños

“El amor por el trabajo es clave no solo para la productividad, sino también para la creatividad de alto nivel”, escriben Scott y Carolyn.

 

  • HAZ LO QUE SUEÑAS

El segundo punto en el que centrarse es que debemos tomar la iniciativa de poner en marcha nuestros planes. Los autores citan un estudio que descubrió que algunas personas se sienten complacidas sólo con soñar en hacer algo, pues encuentran gratificación a través de su imaginación.

Piensa en la infancia. Cuando somos pequeños parte de la diversión de hacer creer que eres un dragón o un adulto está en jugar con las posibilidades de ese concepto. ¡Puedes respirar el fuego! ¡Puedes volar! ¡Puedes comprar ese snack sin tener que pedir dinero a tus padres! Cuando no podemos alcanzar algo, hacemos la siguiente mejor cosa posible: imaginar que es real.

Sin embargo el potencial creativo necesita de la acción de llevarlo a cabo. No debemos limitarnos sólo a imaginar que podemos fracasar, imaginemos también cómo evitar el fracaso y cómo seguir adelante.

Nuestros días de imaginación que somos dragones han pasado, pero todos somos capaces de soñar despiertos. No hay nada de malo en eso: los autores apuntan a estudios que dicen que soñar despierto es vital para potenciar la creatividad y para mantener los niveles adecuados de estrés. Pero debemos encontrar un equilibrio entre soñar lo que queremos y dar los pasos para obtenerlo.

Soñar imaginando obstáculos e ideando un plan de acción para sortear esos obstáculos puede ayudar. Ya no eres un soñador, eres un soñador preparado. El sueño te da un objetivo, y la planificación llena los vacíos intermedios. Completa esos sueños de tu startup con sueños de encontrar un buen cofundador y equipo, y posiblemente persiguiendo a empresas de capital de riesgo para que escuchen tu lanzamiento. No se limite a imaginar el hoyo oscuro del abismo que es el fracaso: imagínese cómo evitar el fracaso y seguir adelante. Los sueños y la realidad pueden existir uno al lado del otro, al igual que tu éxito y tu fracaso.

 

Traducido y adaptado del original : https://www.techinasia.com/creativity-failure-succeed


 

Las consecuencias en educación de estas conclusiones nos dirigen hacia dos puntos de reflexión:

  • Despenalizar el error

    El error debe formar parte importante de nuestra educación. Esto no quiere decir por supuesto que debamos alabar o aceptar cualquier resultado. Al contrario significa reconocer el error pero utilizarlo no como un desprestigio o fallo de la persona sino como una oportunidad para aprender y mejorar, provocando en los niños una reflexión autocrítica sobre las causas de este fallo, y los puntos de mejora sobre los que pueden actuar. Sólo analizando nuestros errores podemos mejorar.

  • Promover la imaginación y la acción.

    Hoy se cuestiona cada vez más que los contenidos curriculares sean los adecuados, sin embargo el análisis se realiza únicamente para sustituir unos por otros. ¿Quitamos filosofía para añadir más horas de matemáticas?. La cuestión principal no es tanto qué aprendemos sino cómo y para qué. Cualquier contenido es irrelevante si se constituye como un fin último, pues ningún gestor en educación puede adivinar qué contenidos serán importantes para cada uno de nuestros alumnos en su vida profesional futura, mucho menos en un entorno tan cambiante como en el que nos encontramos. Sin embargo, cualquier contenido puede ser relevante si da pie a un proceso creativo. Son las dudas y preguntas que surgen ante cualquier conocimiento y las opciones de interrelacionar, aplicar y crear otros nuevos los que abren oportunidades de desarrollo y aprendizaje y es allí donde la escuela puede hacer hincapié. Así generar oportunidades en las que los niños puedan ejercitar no sólo la imaginación, proponiendo soluciones creativas a determinados problemas, sino además la capacidad ejecutiva, poniendo en marcha estas ideas, solventando los inconvenientes que vayan surgiendo, cooperando y debatiendo en grupo cuáles son las mejores soluciones a tomar en cada momento, les capacita como futuros creadores y emprendedores, sea cual sea el ámbito profesional en el que se desarrollen.

 

Son variadas las técnicas que la escuela puede incorporar para promover esta capacidad creativa, desde la resolución de problemas y aprendizaje cooperativo hasta el uso de herramientas tradicionalmente de gestión de proyectos, que tienen fácil y útil aplicación en el ámbito educativo (brainstorming o lluvia de ideas, parrilla de propuestas, diagrama de grid, distribución de tareas, evaluación de logros en cada etapa, etc…).

 

Creativy Takes Courage