La Complejidad de las mentes más Creativas

La mayoría de las cosas que son interesantes, importantes y que han contribuido al progreso y bienestar de la humanidad, son el resultado de un proceso creativo. La creatividad es de hecho, la cualidad que diferencia los procesos cognitivos de los seres humanos al de los animales y las máquinas.

A menudo imaginamos a los creadores como personas fantasiosas, introvertidas, desordenadas, incluso extrañas en su apariencia y comportamiento, y al proceso creativo como una explosión espontánea en la que la idea surge ya perfectamente elaborada y de forma definitiva. Muy al contrario, toda idea creativa, incluso las expresiones artísticas, son fruto de un elaborado proceso que implica conocimiento, trabajo, persistencia, orden y una buena dosis de energía.

Mihaly Csikszentmihaly ha dedicado 30 años de investigación a estudiar la forma en que las personas creativas viven y trabajan, para hacer más comprensible el misterioso proceso mediante el cual surgen nuevas ideas y productos.

Para Mihaly, las personas más creativas comparten algunos rasgos, pero si tuviera que expresar en una palabra lo que diferencia sus personalidades de las de los demás, esta sería “complejidad”.

Son notables por su capacidad de adaptarse a casi cualquier situación y de arreglárselas con lo que tienen a mano para alcanzar sus objetivos. Muestran tendencias de pensamiento y acción que en la mayoría de las personas están segregadas. Contienen extremos contradictorios; en lugar de ser un “individuo”, cada uno de ellos es una “multitud”.

Aquí están los 10 rasgos antitéticos a menudo presentes en personas creativas que están integradas entre sí en una tensión dialéctica.

  1. Las personas creativas muestran al mismo tiempo una gran cantidad de energía física, pero a menudo también son tranquilas y dedican mucho tiempo a descansar. 

Trabajan largas horas, con gran concentración, mientras proyectan un aura de frescura y entusiasmo. Esto sugiere una dotación física superior, una ventaja genética. Sin embargo, es sorprendente la frecuencia con que las personas que en sus setenta y ochenta años destilan elevados niveles de energía y salud recuerdan una infancia plagada de enfermedades, debilidad física, cansancio o pasividad.

Parece que su energía se genera internamente, como consecuencia de su actividad mental y no como resultado de una superioridad física genética.  Esto no significa que las personas creativas sean hiperactivas, o que estén siempre “encendidas”. Al contrario, suelen alternan períodos de actividad con otros de  descanso y a menudo son grandes dormilones.

Lo importante es que controlan su energía pero ésta no esta regida por el calendario o un horario externo. Cuando es necesario, se activan como un rayo láser; cuando no, descansan para recargar sus baterías.

Consideran que el ritmo de actividad seguido de la ociosidad o la reflexión es muy importante para el éxito de su trabajo. Es un bio-ritmo adquirido por ensayo y error y como una estrategia para lograr sus objetivos.

  1. Las personas creativas tienden a ser inteligentes pero ingenuas al mismo tiempo.

Identificar a las personas creativas con personas con elevados CI es un aspecto muy cuestionado hoy en día. Probablemente sea cierto que posean lo que los psicólogos llaman el “factor g”, o un núcleo de inteligencia general alto, pero varios estudios han demostrado que es frecuente encontrar personas muy creativas con puntuaciones de CI por debajo de los puntos de corte considerados en los test de inteligencia.

El primer estudio longitudinal de habilidades mentales superiores, iniciado en la Universidad de Stanford por el psicólogo Lewis Terman en 1921, muestra de manera bastante concluyente que los niños con coeficiente de inteligencia alto tienen éxito en la vida, pero después de cierto punto el coeficiente de inteligencia no parece correlacionarse con rendimiento superior en la vida real.

Los estudios posteriores sugieren que el punto de corte esta alrededor de 120; puede ser difícil hacer un trabajo creativo con un cociente intelectual bajo, pero un coeficiente de inteligencia más allá de 120 no implica necesariamente una mayor creatividad.

Otra forma de expresar esta dialéctica son los polos opuestos de sabiduría e infantilismo que muestran muchas de las personas más creativas. Como señaló Howard Gardner en su estudio sobre los genios creativos más importantes de este siglo, convive en ellos una cierta inmadurez, tanto emocional como mental, que puede ir de la mano con la posesión o la capacidad para adquirir los conocimientos más profundos. Mozart es un buen ejemplo de este tipo de personas.

Además, las personas que producen una novedad aceptable en un dominio determinado, muestran la capacidad de utilizar bien dos formas opuestas de pensamiento: lo convergente y lo divergente.

El pensamiento convergente se mide mediante pruebas de cociente intelectual y trata de resolver problemas racionales bien definidos que tienen una respuesta correcta.

El pensamiento divergente no conduce a ninguna solución acordada. Implica fluidez o la capacidad de generar una gran cantidad de ideas; flexibilidad o la capacidad de cambiar de una perspectiva a otra; y originalidad al elegir inusuales asociaciones de ideas.

Estas son las dimensiones del pensamiento que la mayoría de las pruebas de creatividad miden y que la mayoría de los talleres sobre creatividad intentan mejorar.

Sin embargo, persiste la sospecha de que en los niveles más altos de logros creativos la generación de novedades no es el problema principal.

Las personas más creativas a menudo afirman haber tenido solo dos o tres buenas ideas en toda su carrera, pero cada idea era tan potencialmente productiva, que les mantenía ocupadas durante toda una vida profesional, realizando pruebas, cumplimentando procesos, elaborando y aplicando. Dando forma y mejorando en fin, esa idea.

El pensamiento divergente no sirve de mucho sin la capacidad de distinguir una buena idea de una mala, y esta selectividad implica un pensamiento convergente.

  1. Las personas creativas combinan alegría y disciplina, o responsabilidad e irresponsabilidad.

No hay duda de que una actitud juguetona y ligera es típica de las personas creativas. Pero esta alegría no llega muy lejos sin su antítesis, pues también poseen la cualidades de tenacidad, resistencia y perseverancia.

Nina Holton, cuyos divertidos gérmenes de ideas salvajes son la génesis de su escultura, es muy firme con respecto a la importancia del trabajo arduo: “Dile a alguien que eres un escultor y ellos dirán: ‘Oh, qué emocionante, qué maravilloso’. Y tiendo a decir, ‘¿Qué es tan maravilloso?’ Es como ser un albañil, o un carpintero, la mitad del tiempo”.

Pero no quieren escuchar eso porque realmente solo imaginan la primera parte, la parte más emocionante. Pero, como una vez dijo Jrushchov, eso no fríe los panqueques, ¿sabes?. Ese germen de una idea no hace que una escultura se levante y tome forma. Simplemente se asienta allí. La siguiente etapa es el trabajo duro. ¿Esta idea se puede traducir realmente en una pieza de escultura?

Jacob Rabinow, un ingeniero eléctrico, utiliza una técnica mental interesante cuando el trabajo en un invento requiere más resistencia que intuición: “Cuando tengo un trabajo que requiere mucho esfuerzo, lentamente, finjo que estoy en la cárcel. Si estoy en la cárcel, el tiempo no tiene importancia”.

En otras palabras, si se tarda una semana para realizar algo, me tomaré esa semana. ¿Qué más tengo que hacer? Voy a estar aquí durante veinte años. ¿Ven? Este es un tipo de truco mental. De lo contrario, dices: “Dios mío, no funciona”, y luego te apresuras y cometes errores. A mi manera, dices que el tiempo no tiene absolutamente ninguna consecuencia “.

A pesar del aire despreocupado que muchas personas creativas desprenden, la mayoría de ellos trabajan hasta altas horas de la noche y tienen la capacidad de persistir en la realización de sus ideas, cuando otras personas con menos impulso habrían abandonado.

Vasari escribió en 1550 que cuando el pintor renacentista Paolo Uccello estaba elaborando las leyes de la perspectiva visual, caminaba de un lado a otro toda la noche, murmurando para sí mismo: “¡Qué cosa más bella es esta perspectiva!” mientras que su esposa lo llamó a la cama sin éxito.

  1. Las personas creativas alternan entre la imaginación y la fantasía, y un arraigado sentido de la realidad.

El Arte y la Ciencia en su esencia más creativa, implican un salto de imaginación hacia un mundo que es diferente del presente y lo conocido. El resto de la sociedad a menudo ve estas nuevas ideas. como fantasías sin relevancia, pero las personas más creativas pueden percibir su valor, imaginar sus aplicaciones, ver los avances que implicarían.

Y suelen tener razón. Pero al mismo tiempo saben que este “escape” no puede estar en una línea muy lejana. Lo que hace que una idea novedosa sea creativa es que, una vez que la vemos, tarde o temprano reconocemos que es en verdad, útil, aplicable.

La mayoría de nosotros suponemos que los artistas (músicos, escritores, poetas, pintores) poseen una elevada fantasía, mientras que los científicos, los políticos y los empresarios un elevado sentido de la realidad. Esto puede ser cierto cuando hablamos de actividades de rutina diarias. Pero cuando una persona comienza a trabajar creativamente, fantasía y realismo se mezclan y fusionan para generar productos e ideas novedosas y que funcionan.

  1. Las personas creativas tienden a ser tanto extrovertidas como introvertidas.

Usualmente las personas somos extrovertidas, preferimos estar en medio de multitudes, o introvertidas, preferimos mantenernos al margen y observando desde lejos el espectáculo.

De hecho, en la investigación psicológica actual, la extroversión y la introversión se consideran los rasgos de personalidad más estables que diferencian a las personas entre sí y que pueden medirse con fiabilidad.

Los individuos creativos, sin embargo, parecen exhibir ambos rasgos simultáneamente y muestran facetas y momentos en los que son extrovertidos con facetas y momentos en los que son introvertidos.

  1. Las personas creativas son humildes y orgullosas al mismo tiempo.

Es sorprendente cuando conoces a una persona famosa, que esperas que sea arrogante y engreída, y encuentras en cambio a una persona tímida y muy humilde. Sin embargo, hay buenas razones que explican esta actitud. En primer lugar las personas creativas que han logrado hacer alguna aportación a su área de trabajo, son muy conscientes de que, en palabras de Newton, están “sobre los hombros de los gigantes”. Su respeto por el área en que trabajan les hace conscientes de la larga lista de contribuciones anteriores, poniendo los suyos en perspectiva.

También son conscientes del papel que jugó la suerte en sus propios logros. Y generalmente están tan enfocados en proyectos futuros y desafíos actuales que los logros pasados, sin importar cuán sobresalientes sean, ya no son muy interesantes para ellos.

Al mismo tiempo, saben que, en comparación con otros, han logrado mucho. Y este conocimiento proporciona una sensación de seguridad, incluso de orgullo.

  1. Las personas creativas, en cierta medida, escapan a los estereotipos de roles de género rígidos.

Cuando pasamos pruebas sobre rasgos del carácter asociados a la masculinidad / feminidad a cualquier grupo de niños o jóvenes, una y otra vez estos test revelan que las chicas creativas y talentosas son más dominantes y duras que otras chicas, mientras los niños creativos son más sensibles y menos agresivos que sus pares masculinos.

Esta tendencia hacia la androginia a veces se entiende en términos puramente sexuales, y por lo tanto se confunde con la homosexualidad. Pero la androginia psicológica es un concepto mucho más amplio que se refiere a la capacidad de una persona para ser al mismo tiempo agresiva y cuidadosa, sensible y rígida, dominante y sumisa, independientemente de su género.

Una persona psicológicamente andrógina en efecto dobla su repertorio de respuestas. Las personas creativas tienen más probabilidades de tener no solo las fortalezas de su propio género sino también las del otro.

  1. Las personas creativas son al tiempo rebeldes y conservadoras.

Es imposible ser creativo sin haber internalizado primero un área de cultura. Por lo tanto, es difícil ver cómo una persona puede ser creativa sin ser tradicional y conservadora y, al mismo tiempo, rebelde e iconoclasta.

Ser sólo tradicional sin cuestionar lo conocido no genera cambios ni avances en ese área. Pero, al contrario, promover cambios constantemente sin tener en cuenta lo que se ha valorado y validado en el pasado, raramente conduce a novedades que sean aceptadas como una mejora.

La artista Eva Zeisel, dice de sí misma que trabaja piezas basadas en la tradición popular de “su hogar”, su cultura. Sin embargo sus cerámicas han sido reconocidas por el Museo de Arte Moderno como obras maestras del diseño contemporáneo.

Eva Zeisel dice sobre la innovación: “Esta idea de crear algo no es mi objetivo. Ser diferente es un motivo negativo, y ningún pensamiento creativo o cosa creada surge de un impulso negativo. Un impulso negativo es siempre frustrante. Querer ser siempre diferente significa ‘rechazar esto y lo otro” por defecto. Y esa negación de todo, el “no me gusta” perpetuo, es lo que hizo fracasar a la posmodernidad. Ningún impulso negativo puede generar una creación que contribuya a la mejora y felicidad de la sociedad. Solo podemos crear cuando nos movemos por impulsos positivos“.

Este respeto a lo conocido, a lo existente, debe combinarse con la disposición a asumir riesgos, a romper con la seguridad de la tradición.

El economista George Stigler es muy enfático en este sentido: “Diría que uno de los fallos más comunes de las personas capaces es la falta de riesgo. Se mueven en el entorno de lo seguro, de aquello que les aporta logros y éxitos medidos y conocidos. En innovación, debes jugar un juego menos seguro. Te mueves hacia una idea porque piensas que va a ser interesante, aún sabiendo que quizá puedas equivocarte”.

  1. La mayoría de las personas creativas son muy apasionadas con su trabajo, sin embargo, también pueden ser extremadamente objetivas al respecto.

Sin la pasión, pronto perdemos el interés en una tarea difícil. Sin embargo, sin ser objetivo al respecto, nuestro trabajo carece de credibilidad.

Así es como lo expresa la historiadora Natalie Davis: “Creo que es muy importante encontrar una manera de desafectarse de lo que se escribe, para no identificarte tanto con tu trabajo que no te sea posible aceptar la crítica y la respuesta. Soy consciente de ello y de cuando creo que es particularmente importante separarse del trabajo, y eso es algo que he aprendido con la edad“.

  1. La apertura y sensibilidad de las personas creativas a menudo les expone al sufrimiento y al dolor, pero también a una gran cantidad de placer.

La mayoría estaría de acuerdo con las palabras de Rabinow: “Los inventores tienen un bajo umbral de dolor. Las cosas les molestan“. Una máquina mal diseñada causa dolor a un ingeniero inventivo, del mismo modo que el escritor creativo se siente herido al leer una mala prosa.

Estar solo al frente de una disciplina también te deja expuesto y vulnerable. La eminencia invita a recibir críticas y a menudo incluso ataques maliciosos. Cuando un artista ha invertido años en hacer una escultura, o un científico en el desarrollo de una teoría, es devastador descubrir que nadie lo valora.

Su habitual interés y participación en temas que a los demás les parecen disparatados, irrealizables, extraños, a menudo no reciben recompensa, o incluso lo ridiculizan. El pensamiento divergente a menudo es percibido como desviado por la mayoría, por lo que la persona creativa puede sentirse aislada e incomprendida.

Quizás lo más difícil de soportar para las personas creativas es la sensación de pérdida y vacío que experimentan cuando, por alguna razón, no pueden funcionar. Esto es especialmente doloroso cuando una persona siente que su creatividad se está “secando”.

Sin embargo, cuando una persona está trabajando en el área de su experiencia, todas estas preocupaciones desaparecen y se reemplazan por una sensación de dicha.

Quizás la cualidad más importante, la que está más constantemente presente en todos los individuos creativos, es la capacidad de disfrutar el proceso de creación por sí mismo.

Sin este rasgo, los poetas dejarían de luchar por la perfección y escribirían jingles comerciales, los economistas trabajarían para los bancos donde ganarían al menos el doble de lo que ganan en las universidades, y los físicos dejarían de hacer investigación básica y se unirían a los laboratorios industriales donde las condiciones son mejores y las expectativas más predecibles.

Del libro: Creativity: The Work and Lives of 91 Eminent People, de Mihaly Csikszentmihalyi, publicado por HarperCollins, 1996 , titulado como:

Creatividad: flujo y la psicología del descubrimiento y la invención .

Artículo publicado en Psychology Today, jul / ago 1996

Sobre el autor :

Mihaly Csikszentmihalyi, PhD, es profesor de psicología en Claremont Graduate University en Claremont, California y ex jefe del departamento de psicología de la Universidad de Chicago. Destaca por su trabajo en el estudio de la creatividad y el bienestar subjetivo, y es sobre todo conocido por su investigación y publicaciones en relación a la noción de fluidez.

Es co-líder del primer programa de doctorado de psicología positivo del mundo.

Traducción y Adaptación del original : http://talentdevelop.com/articles/TCPTPT.html


De estas características podemos extraer interesantes reflexiones para promover el pensamiento creativo en la escuela y la empresa.  Primero entender que las personas pueden agrupar en si diversas facetas por lo que etiquetarlas y encasillarlas como “vagos” o “hiperactivos”, “desorganizados” o “aplicados”, “inteligentes, o no”… puede llevarnos a error no sólo en la forma cómo percibimos a estas personas, sino, y especialmente cuando hablamos de niños en desarrollo, en la forma en que podemos influir sobre su propio auto-concepto.

Además entender que el pensamiento creativo requiere de tiempo, reflexión, observación, trabajo y dedicación pero que sigue su propio ritmo. No surge de forma espontánea. A veces es fruto de un proceso de trabajo e investigación. Otras surge una idea pero a la que hay que dar forma, perfilar, probar, comprobar, mejorar, hasta obtener el producto final.

Por último ser conscientes de la importancia del entorno y de cómo este valora el pensamiento creativo. Un ambiente estructurado que se centra en la valoración de resultados y no en el proceso, el atrevimiento de la innovación, las propuestas distintas, cohartan el impulso creativo y lo anula en muchos casos. Es necesario trabajar porque nuestros entornos de aprendizaje y trabajo sean más abiertos y flexibles y alienten de forma explícita la búsqueda de alternativas, las propuestas desde puntos de vista distinto, que no negativicen el fracaso sino, al contrario, que premien el intento, la persistencia, y la originalidad.